Sin alcohol no es lo mismo. El chute de cafeína tampoco estaba. Ni siquiera un trago de agua. Fue difícil. MUY DIFÍCIL. Lo más parecido a cruzar el desierto. El público de Barcelona es hueso duro de roer. No estuvimos a la altura. El señor del cronometro lo apretó. Aunque bien visto, una hora de RISA y VIOLENCIA es lo justo. Ya se lo dijeron sus instintos a Didac: HAS VENIDO A MORIR. Miguel Noguera nos jodío la vida. La verdad en un puño. El lunes por la noche estuvimos hablando con él. No tuvimos tiempo de encajar los golpes. Josep María Raventos nos obligo a inyectarle violencia. DJ DIVORCE lo mastico el marrón con dignidad. Carlo Padial - Purple Rain. Purple Rain - la gustera. La gustera - Didac Alcaraz. Didac Alcaraz - Carlo Padial. Carlo Padial - Plumiferos. Plumiferos - GO, IBIZA, GO!. Sadomasoquismo en streaming. Despues del falsete todo fue mucho más fácil. Òscar Andreu y su hermano imaginario nos lo hicieron ver. En el Manchester sirven cerveza a un euro hasta las diez. Minchinela y compañía nos hicieron sonreír. Ana Garcia, Sophia Casas, y Marta Suarez son pura simpatía. Alberto Cotes y Carlos de Diego lo trazaron el contrapunto. Lo demás poco importa. Los responsables del Festival Low Cost nos trataron muy bien. Las charlas documentales también estuvieron bien. Presentar un avance de la primera pelicula de los Pioneros del S. XXI delante de tanta gente nos impresiono. El calor humano nos pone a cien.
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UNA PELI DE LAS DE LLORAR, por Didac Alcaraz
Desde que arrancamos el rodaje de la película, la Mothership se ha convertido en un laboratorio de grabación improvisado al estilo de los ochenta. A caballo de la noche nocturna y el trago largo, ayer nos grabamos unos temas con Òscar Andreu, Esteban Navarro, y Carlo Padial. Sólo nos faltó tener a mano un pedrolo de jaco y una jeringuilla para los cuatro. Afortunadamente, aún y reviviendo los años dorados del cachondeo ibérico, teníamos un pie en el futuro, (donde no dudamos que la guasa será la droga de moda y nosotros los camellos en boga). El trifásico Òscar Andreu al micrófono, Esteban Navarro en la cabina de mandos, y Carlo Padial al timón no tiene comparación. Sentado en una esquina de la nave nodriza me parecía estar viviendo un sueño púrpura.
A las tres y pico de la madrugada regresábamos a la realidad por la ronda del litoral. Michael Jackson en directo a todo trapo. Estaban Navarro en el asiento del copiloto gritando de placer en silencio. Òscar Andreu, visto desde el retrovisor, hundido en el sillón, encajando una extraña mezcla de catarsis, cansancio, y un bocata del frankfurt junto a Carlo Padial, que acompañado de un vaso de vino tinto y la gustera propia del delirio, no dejaba de exigir más volumen en el estéreo al tiempo que gestionaba una radical sesión de musikey. Despues de aterrizar en el centro de Barcelona y dejar a Òscar en la puerta de su casa con I Wanna Be Your Man, de Roger Troutman sacudiendo los altavoces al máximo de sus posibilidades, los agentes de la ley y el orden público decidieron ejercitar su poder de control, ya que al parecer no es legal bajo ninguna condición escuchar música funk. Tras tratarnos como a enemigos públicos, (algo que para nuestra satisfacción nos hizo vibrar como auténticos negratas off the wall), y confiscarnos todos los discos de música negra, (menos uno de Will Smith que no sabemos como narices se filtró en el coche), retomamos felices el trayecto a nuestras cuevas cantando acapella Atomic Dog, a la vez que asimilábamos con la risa tonta la vivencia.
Tal y como lo aprecié junto a ellos tres, prosperar es ser capaz de convertir los palos que te cuelan en las ruedas en mensajes descifrados de carácter extraterrenal, que además de alimentar el intelecto, enriquecen la experiencia personal. En nuestro caso la de hacer una película a cara de chucho.
A las tres y pico de la madrugada regresábamos a la realidad por la ronda del litoral. Michael Jackson en directo a todo trapo. Estaban Navarro en el asiento del copiloto gritando de placer en silencio. Òscar Andreu, visto desde el retrovisor, hundido en el sillón, encajando una extraña mezcla de catarsis, cansancio, y un bocata del frankfurt junto a Carlo Padial, que acompañado de un vaso de vino tinto y la gustera propia del delirio, no dejaba de exigir más volumen en el estéreo al tiempo que gestionaba una radical sesión de musikey. Despues de aterrizar en el centro de Barcelona y dejar a Òscar en la puerta de su casa con I Wanna Be Your Man, de Roger Troutman sacudiendo los altavoces al máximo de sus posibilidades, los agentes de la ley y el orden público decidieron ejercitar su poder de control, ya que al parecer no es legal bajo ninguna condición escuchar música funk. Tras tratarnos como a enemigos públicos, (algo que para nuestra satisfacción nos hizo vibrar como auténticos negratas off the wall), y confiscarnos todos los discos de música negra, (menos uno de Will Smith que no sabemos como narices se filtró en el coche), retomamos felices el trayecto a nuestras cuevas cantando acapella Atomic Dog, a la vez que asimilábamos con la risa tonta la vivencia.
Tal y como lo aprecié junto a ellos tres, prosperar es ser capaz de convertir los palos que te cuelan en las ruedas en mensajes descifrados de carácter extraterrenal, que además de alimentar el intelecto, enriquecen la experiencia personal. En nuestro caso la de hacer una película a cara de chucho.
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